Ganadores, perdedores e ignorancia
Euskadi

Mikel Labeaga - Ezker Alternatiboa

La situación tras las elecciones vascas se caracteriza, como casi siempre, por un sinfín de valoraciones de los resultados que, en la mayoría de los casos, tratan de arrimar el ascua a la sardina del analista, con interpretaciones de esos resultados y de las supuestas posiciones y razones de los votantes. Estos votos tendrían todos ellos denominadores comunes y no habría ninguna contradicción en las posiciones de la gente votante. Es decir, un votante del EHAK, por ejemplo, no tendría que estar de acuerdo, por supuesto, con la formación de un gobierno entre el PSOE y el PNV. El componente de voto solidario se convierte así de forma inmediata en voto a determinadas ideas. O el votante del PSOE estaría por un reforzamiento de colaboración entre “constitucionalistas” y su voto no podría ser simplemente el de alguien que cree que es una opción de izquierdas en Euskadi. ¿Todo voto al PNV es soberanista? ¿Todo voto a EB es de izquierda?¿ Los votantes de Batasuna no condenaban la violencia?. Vez tras vez, se trata de interpretar las razones íntimas del electorado.

Ese método de valoración va acompañado la mayoría de las veces de un “todos han ganado”, nadie ha perdido, ya que los resultados son interpretados desde diferentes ángulos: ha subido un parlamentario el constitucionalismo…, la suma del tanto por ciento de los abertzales ha aumentado…, se refuerza el numero de votos de la izquierda… Diferentes parámetros para valorar cada una de las opciones.

El análisis de estas elecciones de poco serviría si lo hiciésemos desde alguna de estas ópticas, por tanto lo trataré de hacer desde una diferente: cómo valoramos el resultado global de las elecciones a la hora de la formación de un gobierno. Y tomaremos como referencia el anterior tripartito, ya que ésa era la definición más clara hasta ahora.

Tras los resultados el PNV se encuentra en malas condiciones para reafirmar su estrategia de buscar unos resultados que avalasen su apuesta por el denominado Plan Ibarretxe. La pérdida de cuatros escaños y el estancamiento de su socio de Gobierno EB, impiden que desde el parlamento vasco pueda continuar con la convocatoria del referéndum sobre dicho plan. Así mismo a la hora de formar Gobierno, a pesar de ser ampliamente mayoritario, se encuentra con serios problemas para buscar los socios que le permitan las mayorías absolutas para gobernar con tranquilidad.

El tripartito PNV-EA-EB se queda con 32 escaños, lo cual, aunque se sumase el voto de la parlamentaria de Aralar, supondría el empate técnico contra los 33 votos PSOE-PP, convirtiendo a EHAK en arbitro de un Parlamento que, si no abre vías de transversalidad política, va a contar con la beligerancia del Estado. Dicha situación puede introducir a Euskadi en una línea de desobediencia permanente a las resoluciones ”estatales”. La experiencia del modelo Lizarra y la desconfianza que en muchos sectores del PNV generó la ruptura de la tregua, hace difícil el posible planteamiento de una alianza de tipo Frente Nacionalista. Una propuesta de este tipo podría generar crisis en el seno del partido nacionalista.

El PNV sigue recorrido por corrientes que se manifestaron en su último congreso y sobre las cuales el actual resultado electoral también tiene sus efectos. Hay que recordar que en estas elecciones el territorio más castigado para este partido ha sido el feudo de Egibar. Además, el resultado negativo para los intereses del Plan Ibarretxe hace que éste pueda dejar de ser un arbitro unificador y pacificador de las beligerancias internas.

Si la alternativa para el PNV es la formación de gobierno con el PSOE, el liderazgo conseguido con el Plan Ibarretxe frente al la izquierda abertzale en las posiciones soberanistas se vería de nuevo resentido y ofrecería un flanco amplio de ataque por renunciar al ejercicio del marco vasco de decisión. Se van a reproducir pues tensiones entre los sectores de este partido y sobre todo con EA que perdería el papel de “arreador” de la soberanía nacional por vías políticas.

EB al encontrarse con dificultades para repetir un gobierno como el anterior- cuestión añadida a su fracaso en la consecución de un crecimiento continuado y a su retroceso dentro del conjunto de la llamadas Izquierdas Vascas y también en relación al PSOE -va tener que revisar su estrategia de participación en los gobiernos. Máxime si llega a darse un modelo donde estén representados PSOE-PNV y teniendo en cuenta los posibles vetos por parte del partido de López. Estas dificultades se van además a acrecentar por los posibles cambios de orientación de IU Federal (ya hay posiciones como las de Ángel Pérez, uno de los principales apoyos de Llamazares, hablando abiertamente de olvidarse de veleidades soberanistas y planteando la reforma del Estatuto Vasco). Está por despejar la incógnita de cuál va a ser la orientación que dará Madrazo a su política y a qué izquierda empiezará a mirar: o al PSOE- en un intento de entrar en fórmulas de gobierno manteniendo el actual modelo de gestión -o a los movimientos que puedan crearse para reclamar la profundización de la soberanía.

Fuera del tripartito las cosas no se presentan mejor. Como recordó Ibarretxe la propia noche electoral ”Las cartas las sigue dando él”. Y es por lo tanto a él a quien corresponde proponer fórmulas de gobierno.

El PSOE se encuentra con el problema, ante cualquiera de las posibles formas de gobierno, de las repercusiones de éstas de cara a las elecciones del Estado y a su correlación de fuerzas con respecto al PP. Esa mirada de reojo le lleva a tener que medir cómo quiere aparecer ante la opinión publica del estado español con respecto al tema vasco y a prevenirse antelas reacciones de la bestia “nacional-española” que ellos mismos han alimentado. Incluso del mismo PSOE existen cachorros de esa bestia: Extremadura, Galicia…

Si el Lehendakari opta por un gobierno con el PSOE, éste se encontrará casi con la necesidad de llegar a un acuerdo que asuma gran parte del Plan Ibarretxe y, por lo tanto, con el ataque frontal del PP, amén de tener que romper la Ley de Partidos. Es posible que, en estos momentos, una opción de ese tipo le genere una buena perdida de votos en las elecciones generales y permita al PP profundizar su ataque al giro “nacionalista” del PSOE. Para evitar esto debería llevar debajo el brazo, la pacificación del conflicto. Pero para que esta pacificación pueda encontrar eco en la corriente abertzale no puede basarse sólo en un proceso de libertad de presos, sino que debería tener aspectos de profundización de los marcos de soberanía. Hoy por hoy no parece que el portaaviones del PSOE esté preparado para un giro de tal magnitud sin tener enormes dificultades.

Del mismo modo el jugar a oposición “constitucionalista” en compañía del PP no parece que vaya a permitirle consolidar sus actuales posiciones, tanto en Euskadi como en Cataluña. Y la experiencia de las elecciones del 2001 aún está en su memoria... Los 15 parlamentarios y la oposición frentista–españolista del PP no le pueden proporcionar los réditos para avanzar en la sociedad vasca.

La corriente abertzale también tiene su propio marco de contradicciones. Dependiendo de cuál sea la opción gubernamental del PNV, ésta puede crearle una dificultad añadida a la generada por la actividad de ETA. Si la opción es un gobierno PNV-PSOE, la necesidad de seguir apareciendo como alternativa soberanista de Euskadi va a obligar a esta corriente a mantener una posición de enfrentamiento con el modelo “Autonomista” que puede dificultar las posibles salidas de los presos y que puede también suponer un lastre a la izquierda abertzale, pues no serían descartables acciones de la organización armada. Esta situación daría continuidad a la crisis generada por la actividad armada.

Si por el contrario la opción es un gobierno con la participación de EHAK, el marco de conflicto señalado anteriormente para el PNV con esta opción valdría para la propia izquierda abertzale, aumentado y corregido. Ya que a ésta sólo puede valerle la superación de un marco de reforma del Estatuto con posiciones de soberanía para Euskadi y ello aun en el supuesto de consiguir la liberación de los presos. Sería problemático explicar a sus bases como, habiéndose dado la ruptura de Lizarra en una situación mas favorable, pudiera ahora en un marco de no soberanía desaparecer la actividad de ETA. Difícil explicación para los dirigentes abertzales.

¿Quien ha ganado? ¿ Quien ha perdido? Es difícil saberlo, lo que está claro es que lo que estas elecciones han dado es un resultado que refleja la realidad política vasca. La cual, observando los resultados desde el año 1994, no ha sufrido excesivas variaciones en los repartos de espacios políticos entre las distintas opciones ideológicas.

Desde mi perspectiva se abre una difícil situación política para Euskadi, en la que todos los ganadores son perdedores y en la cual, a pesar de recuentos y sumas de diferentes porcentajes o cortes ideológicos, ante la pregunta: ¿Que va a pasar? ¿Qué gobierno puede salir tras las elecciones?, sólo se me ocurre una respuesta… LO IGNORO. En esta situación no descarto ningún posible modelo ni tan siquiera un gobierno en minoría con elecciones anticipadas pronto, muy pronto.

Desde otro tipo de perspectiva hemos de señalar que esta elecciones han puesto de nuevo de manifiesto la existencia de un sector amplio de resistencia que no tiene un marco de referencia y que vota ”mal menor” en todas las direcciones, desde el eje derecha-izquierda y desde el eje soberanía-constitucionalismo. O que no encuentra comodidad en las elecciones, dándose por ello aumentos porcentuales de la abstención.

También se ha podido visualizar la existencia de una mayoría del pueblo vasco que quiere ser soberana en sus decisiones y que ve la necesidad de buscar con el diálogo fórmulas que permitan buscar un nuevo marco para la convivencia.

Igualmente se ha expresado una importante componente de izquierdas entre la población que, unida a lo anterior, sitúa a la izquierda soberanista y alternativa ante la tarea de buscar marcos de confluencia de las izquierdas vascas que posibiliten una salida unitaria a esas aspiraciones.

A pesar de ser pocos, a pesar de nuestras debilidades en todos los terrenos, nos esforzaremos en buscar los medios necesarios para avanzar en esta dirección.