Después del triunfo del NO en Francia: Otra Izquierda para Otra Europa es posible
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No en FranciaDeclaración de Espacio Alternativo (30 de mayo 2005)

El resultado del referéndum celebrado en Francia sobre el Tratado Constitucional de la UE ha confirmado el rechazo de la mayoría de la ciudadanía de ese país al proyecto neoliberal y antidemocrático del gran capital y las elites gobernantes europeas. Ese triunfo abre un proceso de deslegitimación popular de las bases mismas sobre las que se ha ido construyendo la Unión Europea que sin duda se reflejará en Holanda y en otros países en los que se mantiene todavía la convocatoria de referendos. La crisis de ese proyecto es ya irreversible y ninguna maniobra de descalificación del No como "antieuropeo" o la actitud autista procedente de Bruselas y otros gobiernos pueden ocultar los efectos de un terremoto político cuyo alcance está todavía por ver.

Ese éxito, reflejado de forma más visible en los cinturones industriales y los barrios populares, ha sido la culminación de un intenso trabajo de innumerables colectivos, organizaciones sociales y formaciones políticas que desde hace tiempo han ido desarrollándose al calor de las movilizaciones sociales que han sacudido a Francia y que hoy aspiran a seguir coordinándose y a impulsar unos "estados generales del No". Ha sido su paciente y constante labor informativa y crítica del Tratado Constitucional entre las capas populares la que ha conseguido contrarrestar finalmente el extraordinario despliegue mediático e institucional de los partidarios del Sí, entre los que no han faltado Zapatero y la mayoría de la socialdemocracia europea y de la CES, los cuales no han tenido reparos en emplear todo tipo de chantajes y amalgamas, incluida la asociación del No antineoliberal con una extrema derecha xenófoba que ha jugado un papel marginal en toda esta campaña.

Más allá de los efectos que a corto plazo puede tener en Francia un resultado que ha sido también un castigo a Chirac y a una derecha gobernante que, asistida por los sectores oficiales del Partido Socialista y de Los Verdes, ha sido incapaz de frenar la ola ascendente del NO, este triunfo tiene que contribuir a un giro a la izquierda a escala de la UE y ha de convertirse en un estímulo para iniciar un nuevo ciclo político y social que permita avanzar tanto en la convergencia de los diferentes movimientos sociales antineoliberales y contra la guerra global y, en particular, de los sindicatos como en la reconstrucción de una izquierda anticapitalista y alternativa.

La perspectiva de unos Encuentros Europeos para promover iniciativas comunes que permitan generar dinámicas de ruptura con las políticas neoliberales –empezando por la retirada inmediata de la directiva Bolkestein, la exigencia de la semana laboral de 35 horas, una armonización social y fiscal al alza, la renuncia al Pacto de Estabilidad, la garantía de servicios públicos de calidad y la anulación de la deuda externa a los países empobrecidos del Sur- así como un nuevo proceso constituyente basado en la soberanía y el derecho de autodeterminación de los pueblos debería ir acompañada, por tanto, por el impulso de foros de debate y convergencia entre las distintas izquierdas del No a escala también europea. Porque del mismo modo que el No francés demuestra que otra Europa es posible, también exige que para esto sea realidad hace falta construir otra izquierda alejada de la resignación ante a un proyecto de "superpotencia" europea que hoy se encuentra cada vez más deslegitimado. Por eso no cabe volver a una reedición de experiencias de una izquierda plural subalterna, en el gobierno o en la oposición, a ese proyecto sino que, por el contrario, es preciso reforzar una izquierda anticapitalista y alternativa que parta de la centralidad estratégica de la movilización y la autoorganización social como condición para ir modificando la relación de fuerzas y volver a poner de actualidad la necesidad de una ruptura con el actual "modelo" civilizatorio; en ese camino tanto el Partido de la Izquierda Europea como la Conferencia de la Izquierda Anticapitalista Europea deberían unir sus esfuerzos, abriéndose a su vez a aquellos sectores socialistas y verdes y, sobre todo, a ese creciente número de activistas que se muestran dispuestos a extraer las lecciones del triunfo del No en Francia.