Por un día del Orgullo Gay de afirmación política de nuestros derechos
espacio | lgbt

Manifiesto LGTB Espacio Alternativo

La reforma del Código Civil que permitirá a homosexuales y lesbianas contraer matrimonio así como la adopción de niñ@s, constituye todo un éxito del movimiento LGTB en el Estado español. Estamos ante una victoria sin matices que no podemos dejar de celebrar.

Si bien es cierto que hoy muy muchos jóvenes prefieren las uniones de hecho a la formalidad del matrimonio, conviene dejar claro que esta ley equipara derechos pero no obliga a tener que ejercerlos. Y, si bien es una ley que será de difícil aplicación en zonas rurales, es una cuestión de tiempo por cuanto la influencia de las ciudades tiene mayor peso.

Por primera vez este país se coloca en la vanguardia en cuanto a reformas progresistas. Nunca antes habíamos aprobado leyes que no existían ni en países tan avanzados como Suecia o Países Bajos, ya que esta ley está por delante de lo alcanzado hasta ahora en aquellos países. Esto es importante por la situación del Estado español entre América Latina y el continente africano, con todo lo que ello implica de intercambio cultural y de referente. Los movimientos migratorios que se están dando en la actualidad implican también un intercambio cultural y es positivo el hecho de que en nuestro país dos personas del mismo sexo que quieran casarse puedan hacerlo.

Al mismo tiempo, estamos asistiendo al renacimiento de una extrema derecha que creíamos muy marginal. Se ha puesto en evidencia que dentro del Partido Popular la extrema derecha tiene un peso enorme y es capaz de movilizaciones masivas para presionar al gobierno actual. Esto nos debe servir de aviso para acabar con una cierta desmovilización que existe en los movimientos sociales y en la gente de izquierdas desde el 14M. Estos grupos han insistido en señalar que no protestaban contra nadie sino a favor de la familia. Se trata de una falacia más, a las que nos tiene acostumbrados la derecha. Se manifestaban a favor de la familia patriarcal, ésa en la que los malos tratos contra las mujeres, el abuso de niños, las separaciones y la existencia de rígidos roles son la tónica dominante. Pero también se manifestaron contra nosotr@s negándonos nuestros derechos o respaldando las opiniones de un personaje tan homófobo como Polaino. Debe ser el único psicólogo que no se ha enterado de que las principales asociaciones de psicología y psiquiatría americanas, además de la OMS, dejaron de considerar la homosexualidad como una patología desde hace muchos años. La propia Academia Americana de Pediatría o el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid consideran que los niñ@s criados en hogares homoparentales no presentan diferencias con respecto a los criados en hogares heterosexuales, salvo una mayor tolerancia hacia la homosexualidad y la disminución del papel de los roles de género. Otra cosa, ya se sabe, son las convicciones morales que los fundamentalistas puedan tener. La Iglesia tiene 4000 casos de pederastia pendientes en Estados Unidos y no pocos aquí no han sido capaces de acudir a una manifestación contra la pobreza y siguen siendo marcadamente patriarcales en su modelo de familia. No tienen ninguna catadura moral para nadie.

El movimiento LGTB debe establecer alianzas con todas las organizaciones que forman parte del movimiento alterglobalización, que luchan a favor de los inmigrantes, por el medio ambiente, por la igualdad de género, contra la especulación inmobiliaria, contra la Europa del capital y la guerra. Y todo esto porque las lesbianas y gays somos también trabajador@s, inmigrantes, padecemos la especulación, el machismo, la precariedad. Nos tienen que reconocer, pero formando parte de toda la sociedad y padeciendo los mismos problemas.

Reclamamos:

  1. La inclusión de la cuestión LGTB en el sistema educativo.
  2. La aprobación de una ley contra cualquier tipo de violencia, física o verbal, contra lesbianas, gays, bisexuales y transexuales. Debe ser una ley integral.
  3. Una ley de parejas de hecho, para tod@s l@s que no queramos casarnos.

Esta Ley es una victoria pero seguimos padeciendo discriminación. El voto femenino no acabó con la discriminación y el matrimonio gay tampoco lo hará. Pero es positivo y debemos seguir adelante.