Publicado en corriente[a]lterna (http://www.espacioalternativo.org)

Fuera tropas de Irak, ¡Blair debe dimitir!

Publicado el 16/07/2005 - 21:49

Socialist Resistance [1] *

Londres ha podido vislumbrar el horror de la guerra. El eco de las masacres de Fallujah, de la devastación a “choque y derribo”, de los bulldozing en aldeas palestinas, ha venido a casa de la capital británica.

La responsabilidad política principal de este suceso carga sobre las razones que lanzaron las guerras contra Irak y Afganistán. Las declaraciones de dolor de Bush y Blair suenan a vacío. No han derramado ni una sola lágrima y no han expresado ninguna pena o condolencia por los muertos y heridos inocentes en Afganistán o en Irak, asesinados por las fuerzas armadas a sus órdenes. El número de muertos en Londres es más o menos el mismo que cualquier mañana de “daños colaterales” cada vez que el ejército de los EE.UU. ataque la celebración de una boda, o aterriza en una aldea.

Nosotros los socialistas condenamos los ataques contra Londres, igual que hemos condenado todos los ataques contra blancos civiles, así sea en Nueva York, Bali, Bagdad, Madrid o Palestina. Los muertos y heridos del 7 de julio no eran los líderes del G8, los planificadores de la guerra o los políticos que votaron a favor de la guerra. Eran londinenses que iban a trabajar a su hora habitual.

Las fotos de muertos y desaparecidos muestran que los que plantaron bombas en el centro de Londres pueden matar británicos, turcos o paquistaníes musulmanes. Las víctimas eran una sección transversal de la mayoría de población de Gran Bretaña que se opone a la guerra de Bush y Blair.

El movimiento anti-guerra ha rechazado siempre el discurso de Blair de apoyo a “la guerra contra el terrorismo” de Bush, y advirtió que la implicación de Gran Bretaña en la invasión y ocupación de Irak haría que Londres y otras ciudades británicas se convirtieran en blanco terrorista. Desgraciadamente el movimiento anti-guerra tenía razón. Este ataque es un resultado directo de la implicación británica en Irak, de la misma manera que los atentados de Madrid eran consecuencia de la participación de España en la guerra bajo las órdenes de Aznar.

Quien quiera que colocara las bombas de Londres, sabemos que las ideas y los métodos jihadistas que hay tras los atentados no derrotarán al imperialismo. Esta gente no tiene nada que ofrecer a la clase trabajadora musulmana del mundo árabe o a la clase trabajadora británica. No tiene apoyo en ninguna parte de la sociedad británica. Es incapaz de distinguir entre el gobierno británico y los diez de millones de personas que en este país están contra la guerra.

Intentan eliminar la democracia, el pluralismo y el laicismo. Llevados por la desesperación y el autoritarismo del mundo neocolonial sus explicaciones ideológicas de lo qué sucede se basan en una interpretación de textos religiosos. El júbilo mostrado en sus declaraciones sobre la crisis que han infligido en el estado británico es bastante relevante sobre su inhabilidad para desafiarlo.

Sus métodos no hacen otra cosa que consolidar al estado. Los documentos de identidad, las detenciones, una vigilancia más intensa de la disensión polí­tica, los ataques contra mezquitas y musulmanes, y a corto plazo el apoyo creciente de Blair cuando predica la unidad nacional, son los únicos resultados que alcanzarán. Ya empezamos a vivir presionados bajo el clima de paranoia que Blair y compañía están empezando a explotar al máximo con la sucesión de evacuaciones en Birmingham, Londres y alrededor del país.

Las movilizaciones masivas contra los hipócritas del G8 han sido desechadas de las portadas por los atentados de Londres. Bush, Blair y los otros líderes imperialistas dijeron que su invasión de Irak haría del mundo un lugar más seguro. De nuevo se ha demostrado lo contrario. Nuestra respuesta a Blair está clara. Sus manos están manchadas con la sangre mezclada de las víctimas de Londres y de Fallujah.

El movimiento contra la guerra ha unido a millones de personas en contra de Blair, de sus aliados y de su guerra-relámpago: ahora él debe hacer retornar a las tropas británicas de Irak, y dimitir.


* Editorial en respuesta del atentado del 7 de julio en Londres de Socialist Resistance [2], periódico mensual editado por militantes británicos de la IV internacional junto con otros socialistas.


Fuente:
http://www.espacioalternativo.org/node/901