La CGT se consolida en su XV Congreso
social

Llorenç Buades

Del 30 de junio al 3 de julio de 2005 se celebró en Valencia el XV Congreso de la Confederación General del Trabajo. Para quienes desconocen la metodología de los congresos de CGT cabe decir que a diferencia de otras organizaciones sindicales , en CGT las delegaciones a los Congresos no tienen ninguna autonomía propia en la decisión, salvo que sus organizaciones de origen así lo expresen. Las delegaciones responden pues a los debates previos en los sindicatos, que expresan sus dictámenes mediante actas en función de las posiciones adoptadas en los plenos sobre las ponencias presentadas.

Toda persona afiliada tiene derecho a presentar ponencias individual o colectivamente, y a que se conozcan en los distintos ámbitos lo que en sí supone un elemento democrático importante respecto de otras organizaciones cuyos congresos vienen definidos por las ponencias de sus ejecutivas. La compilación de votos ya definidos en los congresos previos en las distintas comisiones de ponencia da por regla general la medida del Congreso. Solamente en el caso de que haya una cantidad importante de votos libres de las delegaciones mediante el voto de confianza,pueden alterar sustancialmente las posiciones ya vinculadas mediante acta.

El debate estatutario era un objetivo central del Congreso de CGT. Cualquier modificación estatutaria requiere una mayoría de dos tercios y el Congreso ha revelado que no existe un grado de cohesión suficiente para la modificación de estatutos, ni siquiera de un punto. El debate estatutario tenía por objetivo, entre otros, definir el margen de actuación de CGT en relación a los conflictos internos, pero a su vez daba espacio a distintas opciones de reparto de cuota, y a distintas pretensiones en relación a la potenciación de estructuras locales frente a las federales. El debate organizativo y estatutario tiene en CGT un contenido programático importante, ya que del mismo se derivan la potenciación o la limitación de unos entes en detrimento de otros. Éstos responden a distintas corrientes de pensamiento sobre el quehacer cotidiano, sobre la priorización de las estructuras sectoriales (más definidas por la acción sindical) o locales (definidas por un mayor peso de la acción social) .

Estas posiciones de corriente no tienen una expresión estatutaria, pero se definen de hecho en las ponencias congresuales mediante agrupamientos de ponencia. En CGT no hay en los últimos congresos una reivindicación del derecho a establecer corrientes de opinión, ni una presión para la modificación de un sistema de voto que prima muy desmesuradamente los entes pequeños frente a los de mayor afiliación en beneficio de un modelo más próximo a la formación de un ateneo que de un sindicato. Y tampoco hay una presión para introducir cuotas proporcionales de representatividad en los órganos de gestión.

En las ponencias congresuales y también en los resultados del Congreso se reveló en cambio un repliegue hacia posiciones menos abiertas, más doctrinarias. No hubo modificación de estatutos pero si una interpretación de estatutos que, por mayoría simple, impide a cualquier candidato a elecciones políticas formar parte de un secretariado durante los cuatro años sucesivos a la fecha de los comicios donde se presentó, sea o no electo.
En el congreso precedente de Valladolid ya se descartó la posibilidad de sindicación en CGT de los vigilantes jurados, funcionarios de prisiones y policía local mediante la interpretación de estatutos.

Uno de los temas omnipresentes en los congresos de CGT es el incremento del ejecutivismo de los secretariados. Los secretariados en CGT carecen de atribuciones ejecutivas (las decisiones deben partir de las asambleas o plenos). Sin embargo las funciones ejecutivas se ejercen en éstos órganos y da lugar a la crítica que aparece en todos los congresos, y en casi todos los ámbitos. En cualquier caso, éste ejecutivismo suele ser consecuencia de la falta de participación que deriva en una delegación de funciones de hecho. La burocratización avanza por la vía de los hechos y da lugar a numerosos conflictos de àmbito local.

Aunque CGT es un valor en alza en el panorama general de una izquierda con señas evidentes de descomposición, tampoco escapa a las dificultades para incrementar la participación y la militancia,. Muchas veces cuesta componer secretariados. El secretariado permanente confederal resultante del XV Congreso constituye un equipo de continuidad en sus puestos clave, goza de un grado de confianza muy apreciable, y el informe de gestión se aprobó por una mayoría aplastante de sindicatos. Tampoco hubo grandes desacuerdos en relación al papel de la CGT en la acción sindical. En cualquier caso, hay determinadas mayorías sindicales en sindicatos con poco peso afiliativo que no comparten el criterio general ni respecto a la gestión, ni respecto a la acción sindical, ni a la orientación de CGT. Son mayorías sindicales que se desarrollan en ámbitos locales, con más estructura de ateneo libertario que de sindicato, que hacen de los Sindicatos de Oficios Varios un fin en si mismo y no un medio transitorio para crecer y desarrollar potentes sindicatos sectoriales.

Es fácil encontrarse en estos ámbitos con colectivos que difícilmente firmarían un convenio colectivo sectorial, ni aceptarían introducir planes de pensiones en las empresas . Su preocupación en este sentido es mínima, frente a otros sectores que distan poco en la práctica de los sindicatos “mayoritarios” y se abren a la aceptación de salarios variables en función de la productividad, o aceptan los planes de pensiones privados. Es aún fácil en determinados ámbitos encontrar sectores críticos con el proceso de formación de un sindicato de masas a partir de las crisis de los “sindicatos reformistas”, aunque es palpable que, es por ahí donde se crece, y no por la aproximación hacia CNT.

Hay también aún una buena dosis de sectarismo que valora negativamente las incorporaciones provenientes de CC.OO. y UGT, y minorías que casi exigen la acreditación libertaria para proceder a la afiliación de una persona. Al tiempo hay una mayor presión para recuperar la unidad del anarco-sindicalismo y una relegación a un segundo plano de las relaciones con el sindicalismo alternativo.

El objetivo de constitución de una Internacional Anarco-sindicalista ha sido otro de los elementos clave del congreso, aunque las voluntades más o menos aceleradas no puedan transformarse en hechos, ni a corto ni a medio plazo,dada la atomización del mundo libertario, y sus diferencias tácticas y programáticas. La priorización de alianzas con los sectores libertarios (sean o no sindicales) está en el orden del día, y quedan en un segundo plano las intervenciones en los Foros Sociales como el FSM i el FSE.

En acción sindical ni siquiera prosperó una enmienda para la reivindicación de la necesidad de comités europeos o mundiales. El resultado no cuestiona las posibilidades de intervenir en ellos, pero demuestra el avance de las posiciones menos abiertas dentro de la CGT.

En definitiva, el XV Congreso concluye con una apuesta por la continuidad y por cierto repliegue ideológico. La consolidación de CGT como instrumento útil frente a la resistencia neoliberal permite ser optimistas respecto al crecimiento y a una mayor presencia en el mundo laboral y en la movilización social. La crisis de la izquierda política, la ausencia de organizaciones del marxismo revolucionario en el Estado Español, el abandono del contenido sociopolítico de los sindicatos mayoritarios y su poco entusiasmo por la organización de los inmigrantes y otros sectores marginalizados (empleadas de hogar), ofrecen un amplio espacio de intervención en el que hay pocos referentes, y donde la CGT sin duda podrá desarrollarse y crecer en los próximos años.