Publicado en corriente[a]lterna (http://www.espacioalternativo.org)

¿ Cambio de Rumbo en el Zapatismo?

Publicado el 18/09/2005 - 21:09

Miguel Urban *

El Zapatismo ha sido, desde el levantamiento armado de 1994, uno de los movimientos de masas más importantes de América Latina, y sin duda el gran inspirador o disparador de infinidad de grupos antisistemicos por todo el mundo. Su importancia radica en la capacidad de generar un símbolo de resistencia teórica y sobre todo practica contra el sistema neoliberal imperante, en el preciso momento que se anunciaba el fin de la historia y las experiencias del socialismo real habían pasado a mejor vida.

Miles de indígenas del estado más pobre de México, Chiapas, adelantaron el final del siglo XX, levantándose en rebeldía, y declarando la guerra al mal gobierno y al neoliberalismo. Haciendo visible lo invisible, dando voz a los olvidados de siempre, los oprimidos, su lucha por la justicia, conecto con las ansias de liberación de gentes de todo el mundo, esa ha sido y es, su fuerza. Esto le ha permitido ser un actor fundamental en la política mexicana, catalizando los grandes cambios acaecidos en su estado y a nivel global, un sujeto de referencia para las nuevas formas contestatarias de hacer política.

El EZLN y el zapatismo desde su nacimiento hace ya 22 años y desde su puesta de largo hace 12, ha resistido contra viento y marea ataques de todo tipo, sin dejar de auto formularse, y de construirse desde abajo mediante la consulta continua a sus bases de apoyo. En este camino ha vivido diferentes momentos, y etapas, la ultima, antes de llegar la sexta declaración de lacandona, fue el nacimiento de Los Caracoles en el 2002, después de varios años fallidos de interlocución con el estado mexicano en pro de conseguir una ley indígena digna.

Los Caracoles, supusieron un paso adelante en una de las reivindicaciones fundamentales de los zapatistas, la construcción de la autonomía indígena, iniciándose una transición del poder del EZLN hacia las comunidades de base, mediante la conformación de las Juntas de Buen Gobierno. Que comenzaron a gestionar el porvenir de las comunidades, mediante la puesta en practica de una democracia participativa, que aborda todas las problemáticas locales, desde los proyectos de solidaridad nacional e internacional, la justicia, hasta la educación y la salud.

Para mucha gente, el desarrollo y el propio andar de los caracoles, que suponía el consolidar la autonomía de las comunidades como contra poder frente al mal gobierno del estado mexicano y como isla frente al neoliberalismo, parecía él ultimo de los pasos del zapatismo, la meta se había logrado, solo se necesitaba asentar el trabajo y resistir. Pero los compas del sureste mexicano, nos volvieron a sorprender, sacándose de la chistera un giro político, para muchos inesperado. Se declaro una Alerta Roja en todo el territorio zapatista, que genero múltiples y diversas especulaciones desconcertando incluso a la gente que seguimos de forma apasionada el devenir de los acontecimientos en las montañas de la Selva Lacandona. El tono severo y preocupante con el que declararon el Estado de Alerta Roja, hacia temer que algo importante se estaba preparando, se especulo con todo tipo de teorías, desde que se esperaba un repentino encrudecimiento del cerco policial y militar sobre las comunidades ( después de ciertos indicios de criminalización, titulando al EZLN como narco-guerrilla o la clausura de cuentas en el BBVA-Bancomer) o incluso la posibilidad de una ofensiva guerrillera. El suspense se terminó cuando, después de unos días de espera tensa, se suspendió la Alerta Roja, que había sido una distracción para atraer la atención nacional e internacional y concluir el proceso de consulta interna, que después de casi dos años, dio como resultado la Sexta Declaración de Lacandona.
La utilización del número seis no es casual ya que en la mitología maya el seis representa el final, la muerte y el amanecer, como siempre, los zapatistas utilizan la simbología y cosmología, como herramienta recurrente para explicar e imprimir fuerza a su discurso. En este sentido, fue presentado en junio, mes sexto, representando la muerte de una etapa a la vez que el nacimiento de otra nueva, señalando desde el principio la importancia del texto.

El contenido del documento está dividido en tres partes que a su vez tienen diferentes apartados, hasta un total de seis, cada parte salió en días diferentes, lo que acaparó aún más la atención de la sociedad civil. La primera parte relata lo que es y ha sido el zapatismo (lo que somos), el tono sonaba a despedida, pero realmente era una justificación del camino recorrido; en su segundo apartado se describe el momento actual en el que se encuentra el zapatismo (donde estamos ahora) , el nacimiento y desarrollo de los Caracoles y las Juntas de Buen Gobierno, dejando entrever el nuevo camino que quieren recorrer. En este sentido en el último párrafo se esboza perfectamente una de las claves fundamentales, el camino ya no se puede recorrer solos: “Porque tal vez unidos con otros sectores sociales que tienen las mismas carencias que nosotros, será posible conseguir lo que necesitamos y merecemos. Un nuevo paso adelante en la lucha indígena sólo es posible si el indígena se junta con obreros, campesinos, estudiantes, maestros, empleados... o sea los trabajadores de la ciudad y el campo”. En la siguiente parte se explica cómo ven el mundo los zapatistas (de cómo vemos el mundo), la nueva oleada imperialista, la injusticia del sistema capitalista y lo difícil que es oponerte a él; en el cuarto apartado, se describe la situación de México (de cómo vemos a nuestro país que es México), esbozando como principal problema el mal gobierno regentado por “neoliberalistas”, y sus consecuencias en las diferentes capas de oprimidos de la sociedad, no centrándose en el problema indígena o campesino, sino que lo inserta en un marco más global de desigualdades y dominación, relatando en ultimo termino las diferentes resistencias que existen o están naciendo. La quinta parte, es el programa que quieren realizar para enfrentarse a los problemas nacionales e internacionales que han relatado anteriormente (de lo que queremos hacer), en este sentido enumeran los diferentes movimientos latinoamericanos e internacionales más emblemáticos en la lucha contra el neoliberalismo, sintiéndose orgullosos de ser y de aportar su granito de arena a esta lucha. Concretando en el caso de México, el proyecto de hacer un acuerdo, un frente amplio de resistencia y de construcción de un modelo de nación distinto, con todas aquellas personas, movimientos y organizaciones que se declaren contra el neoliberalismo, sin excluir a nadie, desde el respeto mutuo a todas ellas. Para terminar, se relata la forma de poner en practica las diferentes iniciativas que emanan de la sexta declaración (de cómo lo vamos a hacer), entre las diferentes propuestas que se enumeran, a mi parecer, son de especial importancia; en lo que se refiere al mundo, el articular una rede de alianzas internacional de resistencias, mediante la convocatoria de un encuentro internacional en Chiapas para diciembre o enero del próximo año; y con relación al ámbito mexicano, la reafirmación de la lucha por los derechos indígenas (seña de identidad del zapatismo), a la vez que sé amplia el prisma de la lucha hacia otras capas de oprimidos, mediante la alianza con otros movimientos y organizaciones políticas, con el fin de construir un frente nacional por la construcción de otro país, el México de los de abajo. Para ello se están articulando una serie de consultas y encuentros que han sido titulados como “la Otra Campaña”, haciendo un paralelismo con la campaña oficial a las presidenciales mexicanas del próximo año.

La Sexta Declaración de Lacandona ha supuesto un antes y un después necesario en la lucha zapatista, si bien es cierto que la nueva orientación abre muchas preguntas e incógnitas sobre su resultado, pero nos muestra un camino esperanzador para construir un México diferente. Que difícilmente seria posible sin el concurso de los zapatistas, del mismo modo que sería difícil la victoria del zapatismo sin avanzar hacia un México y un mundo diferente. Los indígenas chiapanecos nos han demostrado durante mucho tiempo el significado de la palabra rebeldía, ahora se han empeñado en demostrarnos que se puede hacer política desde la base, sin sectarismos, no tener miedo a escuchar y hablar con todo el mundo. La mejor solidaridad internacional que podemos practicar para apoyar los pasos que están realizando nuestros compañeros mexicanos, es construir la resistencia anticapitalista en nuestros diferentes lugares, sin olvidar que la revolución será mundial o no será.

(*) Miguel Urban es miembro de Espacio Alternativo y Coorganizador de Brigadas de solidaridad con Chiapas y Guatemala 2003 y 2004


Fuente:
http://www.espacioalternativo.org/node/953