Declaración de organizaciones sociales reunidas en Salónica sobre el proyecto de Constitución europea

POR UNA EUROPA DE LA DEMOCRACIA Y DE LOS DERECHOS SOCIALES

Llamamiento desde Salónica, 19 de junio de 2003



El Colectivo por la Ciudadanía y los Derechos Fundamentales (CCDF), animado por la Liga de los Derechos del Hombre de Francia, la Red Europea por una "Carta de Derechos Sociales", las Euromarchas/Marchas Europeas, la Marcha Mundial de Mujeres, TRANSFORM, la CGIL, el Foro por una Democracia Constitucional Europea, movimientos sociales de Austria y la Asociación Europea para la Defensa de los Derechos Humanos (FIDH-AE) se han reunido en Salónica en el seminario "Por una Europa de la democracia y de los derechos sociales" para hacer una valoración del contenido del proyecto de Constitución presentado ante el Consejo de jefes de gobierno de la Unión por el Presidente de la Convención.

Estas organizaciones han recordado que los derechos no son derechos otorgados, son derechos construidos, son el resultado de una construcción ciudadana en el marco de instituciones democráticas. Por eso han analizado el proyecto de Constitución en relación con los derechos, la ciudadanía y la democracia.

En cuanto a los derechos, la inclusión de la Carta de Derechos Fundamentales se hace de forma restrictiva fijando unas normas de aplicación. Las insuficiencias de la Carta en materias como el derecho al trabajo, el derecho a un ingreso, derechos sociales en general o la necesidad de tener en cuenta el género, no se ven compensadas en el conjunto de la Constitución.

En lo que se refiere a la ciudadanía, el artículo 8 define la ciudadana ligándola a la nacionalidad. Millones de mujeres y de hombres, provenientes de la inmigración y que residen en el territorio de la Unión, son excluidas del derecho a la ciudadanía. Sólo la ciudadanía basada en la residencia corresponde al principio de universalidad de los derechos.

En relación a la democracia, el artículo 46 sólo permite una consulta de las organizaciones de la sociedad civil sin derechos reales de intervención. En cambio, el artículo 51 da un papel exorbitante y discriminatorio a las iglesias.

En términos generales, el proyecto de Constitución no responde al carácter universal, indivisible y efectivo de los derechos. El carácter democrático de las instituciones no está establecido, el parlamento elegido por sufragio universal no asume la totalidad de su poder legislativo y el ejecutivo europeo no es responsable ante el mismo. El derecho de participación de la sociedad civil es reducido.

Queremos una Constitución que respete los principios de una Europa democrática, de una Europa de los derechos y de la ciudadanía. Queremos una Europa de los pueblos y de la paz, una Europa incluyente y no excluyente, una Europa abierta al mundo, una Europa en donde la economía esté al servicio de lo humano.

Seguiremos trabajando por la construcción de otra Europa en otro mundo. Después de Bruselas en febrero de 2002, después de Salónica este 19 de junio de 2003, nos damos otras citas: la del 12 al 14 de noviembre de 2003 en el Foro Social Europeo de París-SaintDenis; la del mes de diciembre en Roma, coincidiendo con el momento en el que los jefes de gobierno de la Unión tendrán que decidir sobre la Constitución, para demostrar que continuamos luchando por imponer un proyecto de una Europa ciudadana, que no sea la de la lógica neoliberal del mercado.

 

 

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