Mayo del 68: la explosión revolucionaria
Enviado por editor el Dom, 04/05/2008 - 09:47 dosierGuy Van Sinoy
Hace cuarenta años... una explosión revolucionaria barría Francia. Iba a dejar huellas profundas en toda Europa.
De una revuelta estudiantil a la huelga general
Dossier V Encuentro / Resolución sobre Izquierda Unida y las tareas de Espacio Alternativo
Enviado por editor el Mar, 29/01/2008 - 13:15 corriente | dosier[Uno de los puntos más polémicos de los Encuentros fue cómo abordar la crisis de Izquierda Unida. Partiendo de un análisis compartido sobre la práctica imposibilidad de una refundación de IU como organización anticapitalista, el debate se centró en la actitud política y práctica a adoptar respecto a ella. Aquí reproducimos algunos de los pasajes más importantes de la resolución *. ]
Dossier V Encuentro / Los nuevos Estatutos
Enviado por editor el Mar, 29/01/2008 - 13:11 corriente | dosierUn aspecto de los Estatutos aprobados que vale la pena resaltar son las garantías para asegurar la plena democracia interna, incluyendo el derecho de tendencia, cosa admitida en muy pocas formaciones políticas, pero absolutamente necesaria para permitir la defensa de posiciones diferentes en igualdad de condiciones.
Dossier V Encuentro / V Encuentros Confederales de Espacio Alternativo
Enviado por editor el Mar, 29/01/2008 - 13:04 corriente | dosier
Miquel Garcia
Los días 7, 8 y 9 del diciembre pasado se celebraron en Barcelona los V Encuentros Confederales de Espacio Alternativo. En ellos se hizo patente la consolidación experimentada en los últimos tres años, la presencia de un amplio sector de gente joven que se ha ido incorporando uniéndose a la más veterana y la existencia de una ilusión generalizada en la construcción de una organización anticapitalista y revolucionaria. Asistieron también como invitados representantes de diferentes organizaciones políticas y sociales de Catalunya y del Estado español, de Marruecos, Francia, Portugal, Uruguay y Colombia.
Octubre 1917: El derecho a la revolución
Enviado por miquel el Vie, 09/11/2007 - 18:48 corriente | dosier
Aunque
sea desde una perspectiva muy diferente a la de otras épocas,
para un acontecimiento como la revolución de Octubre no son
necesarios los pretextos conmemorativos para dedicarle una atención.
De una manera u otra sigue estando al “orden del día”,
aunque sea como la última tentativa de alternativa al sistema
capitalista. El hecho es que, a pesar de su derrota, todo el mundo
continúa concediéndole una gran importancia. De ahí
la ingente bibliografía que sigue produciendo, en medio de la
cual sobresale el soberbio trabajo de Moshe Lewin, El
siglo soviético
(Crítica, Barcelona, 2006), imprescindible para poner en orden
las aportaciones de los clásicos marxistas del siglo XX.
Octubre 1917: La “culpa” de Lenin
Enviado por miquel el Vie, 09/11/2007 - 18:40 corriente | dosier
Hoy
en día se recurre a pretendidas “novedades” que
“confirman” que no existían diferencias de fondo entre
Lenin y Stalin. Ahora se “descubren” unos “cadáveres en
el armario” del primero gracias al general Dmitri Volkógonov.
“Yo era leninista” dijo en una entrevista, y como tal sirvió
con Stalin, y se convirtió en uno de los historiadores
oficiales de Breznev, Gorbachov, y Yeltsin, sucesivamente. Entre sus
grandes aportaciones se encuentran panfletos contra Soljenitsin y
contra Sajárov, al que trató entre otras cosas de
“desecho moral y basura social”.
Octubre 1917: Combates por la historia (de la revolución)
Enviado por miquel el Vie, 09/11/2007 - 18:17 corriente | dosier90 años después de la Revolución de Octubre
Pepe
Gutiérrez
Seminario de la IV Internacional en Caracas
Enviado por miquel el Mié, 24/10/2007 - 23:07 corriente | dosierJosep Cruelles
Venezuela: La reforma constitucional
Enviado por miquel el Mié, 24/10/2007 - 23:00 corriente | dosierJosep Cruelles
Hablar en Europa de la reforma constitucional propuesta por Chávez requiere aclarar primero algunas de las cosas que aquí se dicen y que la prensa y los medios de comunicación repiten, en perfecta sintonía con la preocupación de la burguesía venezolana y trasnacional.
Bolivia: la Constituyente en la encrucijada
Enviado por miquel el Mié, 24/10/2007 - 22:53 corriente | dosier
Josep
Maria Antentas y Esther Vivas
Las
últimas semanas han sido testigo de una situación de
creciente tensión política en Bolivia relacionada con
el proceso de la Asamblea Constituyente que ha comportado la
realización de varios “paros cívicos” impulsadas
por las fuerzas de derecha, con la ciudad de Azúcar como
epicentro.
El
tema de fondo que ha atravesado los debates de la Constituyente y
polarizado la vida política desde el comienzo de julio ha sido
la campaña impulsada por la oposición al gobierno de
Morales para trasladar la capitalía del país de la
ciudad de Paz (sede de la ejecutivo y el legislativo) a la ciudad de
Sucre, actual sede del poder judicial, y antigua capital del país
hasta la año 1899.
El
detonador final de esta crisis fue la decisión del grupo
parlamentario del MAS a la Asamblea Constituyente de eliminar el
debate sobre esta cuestión de las sesiones de la
Constituyente, intentando cerrar así el asunto.
Este
debato se entrecruza con la polémica por la decisión
del gobierno de llevar a juicio a cuatro miembros del Tribunal
Constitucional por prevaricación. Este hecho ha sido utilizado
por la derecha como pretexto por acusar al ejecutivo de Evo de deriva
autoritaria y desencadenar una estrategia de movilizaciones
desestabilizadoras.
Los
acontecimientos de estos últimos días muestran que la
derecha ha conseguido imponer, al menos parcialmente, su agenda
política desde hace meses en la vida política del país
y marcar el ritmo y ha conseguido, de forma temporal, parar los
trabajos de la Constituyente (que decidió suspender sus
sesiones por la carencia de condiciones de seguridad mínimas
para los suyos miembros en Sucre, la ciudad dónde se reúne,
en el contexto de las protestas de la derecha).
La
gestión del gobierno de Evo
El
gobierno de Evo inició su mandato el 22 de enero del 2006 como
consecuencia de su victoria electoral el diciembre del 2005, después
de un largo periodo marcado por las movilizaciones sociales y
populares iniciado la año 2000 en la denominada “guerra del
agua” en Cochabamba.
Evo
obtuvo el mejor resultado de cualquier presidente electo en la
historia del país, con un 53% de los votos. Su gobierno
representa un “nacionalismo indígena” reformista que
intenta llevar a término un proyecto político
“antineoliberal” que se puede calificar de *neodesearrollista “”
(aunque no utilice este término y que quiera marcar distancias
con el desarrollismo clásico).
Se
basa en un reforzamiento del papel y del control de la Estado sobre
la economía y sus sectores clave, en una mayor distribución
de la riqueza, y en el intento de relanzar la economía del
país buscando aquello que el vicepresidente Álvaro
Garcia Linera denomina un “choque productivo”.
Se
trata de reactivar el tejido productivo del país buscando la
complementariedad de sus tres grandes componentes: el
moderno-industrial, el comunitario y el familiar (formado por
microempresas). El mismo Garcia Linera ha definido a menudo este
proyecto como el de la búsqueda de un “capitalismo andino”.
El
gobierno, en este año y ocho meses de gestión, ha
intentado llevar a término una agenda “antineoliberal”
que ha oscilado entre la conciliación (con la derecha y las
élites
económicas) y la radicalidad. Ha habido tensiones permanentes
entre los sectores más radicales y los más pragmáticos
del gobierno.
Estos
últimos parecen ser los que han ido imponiéndose
progresivamente en su interior, tal y como simboliza la salida del
gobierno del antiguo ministro de hidrocarburos Andrés Soliz
Rada el septiembre del 2006.
La
Asamblea Constituyente
La
convocatoria de una Asamblea Constituyente era uno de los dos grandes
imperativos, junto con la nacionalización de los
hidrocarburos, que tenía el nuevo gobierno de Morales. La
demanda de una Asamblea Constituyente expresaba los anhelos de una
refundación (aun cuando imprecisa) del país en un
sentido favorable a los sectores populares y, en particular,
indígenas.
Si
bien el gobierno de Evo ha cumplido la promesa de convocar una
Constituyente, la estrategia seguida ha sido muy desconcertante y con
importantes errores de fondo que explican el empantanamiento actual.
Lejos
de aprovechar la coyuntura creada tras su victoria electoral
aplastante y la inmensa legitimidad por convocar a una Constituyente
en términos favorables a los intereses de las organizaciones
populares e indígenas, el gobierno optó por una
convocatoria a través de una ley específica, el
contenido de la cual es considerado por amplios sectores de la
izquierda boliviana muy malo.
La
ley no contemplaba la posibilidad de representación directa de
organizaciones populares en la Constituyente, dificultaba mucho la
formación de agrupaciones de electores al margen de los
partidos existentes y requería una mayoría de dos
tercios para la aprobación del nuevo texto.
Este
último elemento resucitó políticamente la
oposición de derechas. Gracias al sistema electoral vigente,
esta obtuvo más de un tercio de los miembros de la
Constituyente en las elecciones de julio del 2006 (lo cual era
perfectamente previsible), adquiriendo por lo tanto la posibilidad de
ejercer un veto en la toma de decisiones de este órgano.
Las
limitaciones del gobierno
La
Constituyente empezó sus trabajos la agosto del 2006.
Rápidamente sus actividades se empantanaron en largas
polémicas procedimentales y de funcionamiento que duraron
hasta el febrero de este 2007. Y en todo este periodo posterior ha
transmitido una sensación de parálisis y bloqueo.
Su
incapacidad por culminar los trabajos en el plazo previsto (el 6 de
agosto del 2007) trajeron a la aprobación de una prórroga
de sus sesiones hasta el 14 diciembre. En este contexto, el clima y
las expectativas sociales en torno a la Asamblea Constituyente se han
ido enfriando.
Aun
cuando el texto que saldrá (si puede culminar finalmente sus
trabajos) significará mejoras respeto a la Constitución
actual, el alcance de los cambios posibles se ha ido recortando
significativamente.
El
proceso de la Asamblea Constituyente muestra las contradicciones y
los límites estratégicos de los planteamientos del
gobierno del MAS.
La
derecha ha sido capaz de marcar la agenda y el ritmo del debate
político, y traerlo al terreno
parlamentario-institucional-mediático, en el cual se mueve
perfectamente. Al mismo tiempo, ha acompañado su estrategia de
bloqueo y confrontación institucional con una estrategia de
desestabilización en la calle (sin llegar, pero, por el
momento a una polarización tan fuerte como la de Venezuela el
2002, aun cuando la tensión creciente de las últimas
semanas marca un punto álgido en esta dinámica).
El
gobierno se ha mostrado atrapado en su propia apuesta por encarrilar
los cambios políticos por una vía
parlamentarista-institucionalista “ordenada”, y por su compromiso
con una “salida pactada” a los conflictos sociales de fondos que
han atravesado el país.
Después
de una primera respuesta contundente a la campaña sobre el
traslado de la capitalía, con la convocatoria de un masivo
“Cabildo” el 20 de julio a Paz que congregó dos millones
de personas, el gobierno de Morales ha sido incapaz de enfrentarse a
la derecha con una radicalización de su política de
transformaciones y con una sostenida movilización popular
desde abajo.
La
decisión de movilizar fuertemente los movimientos sociales en
defensa de la Constituyente y de no trasladar la capitalía el
día 10 a la ciudad de Sucre son decisiones que van en la
dirección adecuada. Pero expresan más una estrategia
reactiva a la presión de la derecha que no paso una
orientación de fondo.
Las
perspectivas de futuro
En
este escenario, por salir de la callejón sin salida actual es
necesario un giro en’l orientación estratégica del
gobierno. Habría’d profundizar los cambios sociales y
económicos progresistas, y salir de la dinámica
parlamentarista-institucionalista y de la agenda política
definida por la derecha en beneficio de una política que se
apoye en la movilización de los sectores populares.
Por
otra parte, estos sectores necesitan volver a la calle y reforzar su
organización, movilizándose contra la derecha y,
simultáneamente, empujando el gobierno del MAS a ir más
allá de los límites que hasta ahora no ha sido
dispuesto a franquear, para avanzar hacia una perspectiva de
transformación socialista.




















